Lo primero que hago es comprobar si hay Whatsup de Axel para proceder a despertarle a grito pelao si no hay nada. Lástima, no le puedo poner la trompeta de la legión vía teléfono, dice que está despierto. Y Julio?... Aún no ha salido de la cama... jejejeje.
Después de llenar camels, ponernos lentillas y bajar las bicis en el ascensor nos dirigimos a la estación de Nuevos Ministerios con muchas ganas y con algo de preocupación. La página de Renfe lleva dos días dando horarios confusos y no sabemos si tendremos tren. Los intentos de contactar con la compañías han sido inútiles y tan desesperante que hasta su aplicación online ha osado desconectarme por utilizar un lenguaje malsonante con ella - inaudito -.
Desde los ventanas de los vagones del tren empezamos a ver algo poco común: está lleno de bicis. Cuando nos subimos vemos algo aún menos habitual: sus conductoras son mujeres. Sí, es el Día de la Mujer en Mtb Cercedilla.
El viaje se nos hace muy ameno a Gaby y a mi charlando con un par de chicas que van a la marcha. Los chicos también se lo pasan bien, o eso creemos.
Empezamos la ruta en la Estación de Cercedilla. Decidimos subir el Puricelli e ir decidiendo sobre la marcha. En unos minutejos - unos 90 diría yo - nos plantamos en el Mirador de los Poetas.
Es el momento barrita, platanito, búsqueda de baño y retocado de cambios. A algunos les da tiempo hasta para fotografiarse con un marco incomparable:
Nos ponemos en marcha para coronar la Fuenfría. En ese corto trayecto siempre se escuchan frases que - según lo larga que se te haga la subida - algunos preferimos no oir: Qué no queda ná! Que ya ha pasado lo peor! Qué son solo dos kilómetros.
Mis lumbares llegan maltrechos a las cumbre pero llegan. Os ahorro la foto de los estiramientos que ya sabéis cómo me salen de bien.
Es el momento de decidir nuestro destino. Es el momento de sacar los mapas:
Y sí, guiados por Josean iniciamos el descenso hacia las zarzas... En la calzada romana suelto los frenos y empiezo a pegar gritos. Nacho me dice que no vaya campo a través que me meta en el sendero que está mejor. Pobre, mis gritos de loca le hacen ir aún más deprisa por el miedo.
Pasada Fuente la Reina vamos confiados pensando que viene una bajada eterna pero no. Josean da un brusco quiebro a la derecha y empieza a subir un camino empinado, arenoso, con raices, piedras... vamos de los que le gustan. En su favor diré que no era muy largo y que la recompensa era una bajada de esas de bajar el sillín.
El terreno es blando y está lleno de piñas. Gaby y yo no quedamos las últimas para disfrutarlo a nuestra manera. Y lo bajamos sin caernos!
Pasada Fuente la Reina vamos confiados pensando que viene una bajada eterna pero no. Josean da un brusco quiebro a la derecha y empieza a subir un camino empinado, arenoso, con raices, piedras... vamos de los que le gustan. En su favor diré que no era muy largo y que la recompensa era una bajada de esas de bajar el sillín.
El terreno es blando y está lleno de piñas. Gaby y yo no quedamos las últimas para disfrutarlo a nuestra manera. Y lo bajamos sin caernos!
Aquí empieza el tramo más divertido de la ruta. Y lo empezamos trepando:

Una rápida y serpenteante pista nos conduce a los senderitos que van pegados al Eresma, donde nos reciben las raices, los pedruscos, algunos caminantes y sobre todo: El agua fresquita!
Senderos y el olor del pan recién hecho nos llevan hasta Valsaín donde comemos sentados en mesas y bancos que se han dejado allí para las fiestas del pueblo.
Empiezan a correr las cervezas y las risas. Y hay que tomar la gran decisión del día: hacer la última subida del día hacia la Silla del Rey o tomarnos otras cervecitas en Segovia y volver a Madrid tranquilamente. Y por supuesto...
Empiezan a correr las cervezas y las risas. Y hay que tomar la gran decisión del día: hacer la última subida del día hacia la Silla del Rey o tomarnos otras cervecitas en Segovia y volver a Madrid tranquilamente. Y por supuesto...
¡Subimos a la Silla del Rey!
Todas las fotos de la ruta aquí.
Y el track de la ruta aquí.